31/8/08

METALURGIA INCA


"Los indios saben muy bien dorar las piezas y cosas que ellos labran de cobre y oro muy bajo. Y tienen en esto tanto primor y excelencia y dan tan subido lustre a lo que doran, que paresce e que es tan buen oro, como si fuese de veynte e tres quilates o mas ...” (Fernández de Oviedo).

La característica principal de la metalurgia incaica, es el haber asimilado, las mejores técnicas de las culturas preincas y aplicarlo. Se elaboraron utensillos y/ o instrumentos, para tipo utilitario y ceremonial.
MINERALES: Oro, Plata, Cobre, estaño, bronce (aleación de cobre con estaño), tumbaga (aleación de oro y cobre).
EXTRACCIÓN: «…Y en este cerro de Porco, que está cerca de la villa de Plata, había minas, donde sacaban plata para los señores; y afirman que mucha de la plata que estaba en el templo del sol de Qoricancha fue sacada de este cerro…». (Cieza de León). La extracción de los minerales se realizaron principalmente, en la zona sur (altiplano) y en la zona norte (costa norte). las personas que se encargaban de esta labor eran conocidos como mitmaqunas.
HORNOS: Huayrachinas.

TÉCNICAS DE FORMA

LAMINADO: es el resultado del trabajo de martillado con un percutor, piedra o hueso según la etapa de la labor, sobre una piedra plana como yunque.

RECOPADO: es la técnica donde una sola lámina se amolda a un alma o a una pareja de moldes de madera con la decoración en relieve tallada, martillando las paredes para que la lamina se forme.

VACIADO: con uso de moldes de cerámica, permitía hacer en una sola pieza un objeto de metal.


TÉCNICAS DE DECORACIÓN
CALADO: consiste en cortar con cincel en el espacio interno de la lámina dejando "ventanas" que se adecuen a la decoración deseada.
REPUJADO: consiste en trazar incisiones cóncavas con un buril de punta roma por ambos lados de la lamina, anverso y reverso.
EMBUTIDO: es la técnica con la cual se da concavidad o convexidad a zonas de la lamina, golpeando con el percutor sobre un molde .
CINCELADO: consiste en lograr crear dos planos decorativos a una lamina cincelando a ambos lados de la lamina, en placas.
INCRUSTACIÓN: se dejaban zonas en el molde que luego eran incrustadas con otro metal.

TÉCNICAS DE UNIÓN
UNIONES MECÁNICAS:
ENGARZADO: consiste en pasar una lámina muy estrecha y plana entre los agujeros calados en las dos piezas a ser unidas.
DOBLADO: consiste en introducir una lengüeta, formada en la pieza a aplicar, en una ranura calada en la lámina; la lengüeta se dobla en el reverso.
REMACHADO: consiste en unir dos láminas con tachuelas que lucen son martilladas en el reverso.
ENGRAPADO: se logra con cables delgados, de corte usualmente rectangular, resultado del trefilado.
UNIONES QUÍMICAS:
SOLDADO(welding) o "autógena": consiste en la fusión de dos o más pedazos de metal aplicando calor a los puntos de unión, sin uso de otro elemento para unir las láminas.
LA SOLDADURA (soldering): implica el uso de una tercera sustancia para unir las partes de una pieza. Esta sustancia puede ser de un metal similar al de la pieza, otro metal o aleación metálica con punto de fusión bajo (que se funde a baja temperatura).

ARQUITECTURA INCA

CARACTERÍSTICAS: Sencillez, Solidez, Simetría y Monumentalidad.
MATERIA PRIMA: andesita, diorita, caliza, granito, adobe, etc.
CANTERAS: Toqocachi (Diorita), Saqsawaman (caliza, diorita), Huaccoto (andesita), Rumiqolqa (andesita), Yucay (Caliza), Cachicata (granito), etc.
HERRAMIENTAS: Plomadas, niveles de agua, martillos (yunque), cinceles, barretillas, palancas,etc.
FORMAS ARQUITECTONICAS
USHNU: cumplían una función ceremonial y ritual.

QOLQAS: Depósitos de forma rectangular y/o circular, que estaban alrededor de todo el Qapac Ñan. Y en los principales complejos arqueológicos.

kANCHAS: Consistía en un cerco rectangular que albergaba tres o más estructuras rectangulares dispuestas simétricamente alrededor de un patio central.

KALLANCAS: Grandes recintos rectangulares, de hasta 70 metros de largo, asociados a centros estatales de importancia.

TAMBOS: Construidos con la finalidad de descando, depósitos de alimentos y los encontramos en todo el Qapac Ñan


ESTILOS ARQUITECTÓNICOS
RECTANGULAR


CELULAR

IMPERIAL

CICLOPEO

PIRCA

TRAPEZOIDAL

ALMOHADILLADO

ENGASTADO

12/8/08

REBELIÓN DE TÚPAC AMARU II: OTRA PERSPECTIVA

Ante la invasión española, las estructuras sociales, religiosas, políticas, culturales y económicas del Estado Incaico, se modificaron radicalmente (desestructuración), ya que predominó el dominio español. Surge un problema de identidad, en la cual, los nobles cusqueños, trataron de defender su rango social obtenido en el incario, y así poder obtener muchos beneficios ante la corona española.

Un ejemplo de ello, tenemos a Manco Inca, ante la llegada de Francisco Pizarro, se presentó como sucesor de Atahuallpa y así pudo “gobernar”. Pero conforme, avanzaba el tiempo (siglo XVIII), las familias nobles cusqueñas se vieron forzadas a presentar pruebas de su nobleza en dos ocasiones: La primera, a causa de la revisión del sistema tributario (1765 y 1780), a cargo de del visitador José Antonio de Areche; y la segunda, a causa de la rebelión de Túpac Amaru (1781), a cargo de Benito de la Mata Linares, intendente de Cusco.

La nobleza inca cusqueña, respondió a esta crisis en forma colectiva, se vieron forzados a distanciarse de la potencia política del simbolismo inca (de grupos rebeldes), redoblaron sus esfuerzos por construir su propia identidad colectiva, autorrepresentándose como pilares de la Corona y de la Iglesia. Se describieron como una entidad integrante del estado español, alejándose lo más posible de Túpac Amaru II.

Así como, la nobleza cusqueña luchaba por conservar su rango social, también Túpac Amaru II, luchaba por mantenerse en la élite cusqueñas, es así, que en el año de 1777, se trasladó a Lima, con el propósito de litigar por su reconocimiento como Marqués de Santiago de Oropesa. La elevación al Marquesado de Oropesa era la prueba decisiva para la sucesión en un supuesto trono inca, es decir, para ser reconocido social y oficialmente como heredero y descendiente directo del último inca (Túpac Amaru I). Túpac Amaru I, anhelaba este título, debido al poco atractivo de su procedencia como caique menor, y mestizo, un título como Marqués pudo ser el prerrequisito para que la nobleza inca sobreviviente lo acogiera.

La identidad inca de Túpac Amaru II. Asumió creciente importancia en los años inmediatos a la Rebelión, pero aún en el apogeo de la contienda seguía dirigiendo su mirada con nostalgia hacia sus raíces criollas, los testimonios contemporáneos manifiestan que hablaba latín y se vestía en un fino estilo español. Túpac Amaru II, intentó relacionarse con los criollos, al comienzo de la rebelión escribió a los Ugarte, una destacada familia criolla, para con cuyos dirigentes utilizó el saludo de “hermano”. Posteriormente, explicó que con esto había querido aludir a sus líneas de sangre inca y, a decir verdad, utilizó el mismo saludo en sus comunicaciones con el cacique realista Eugenio Sinanyuca, entonces su rival dentro de la provincia de Tinta. Debe destacarse que ningún miembro de la élite criolla respaldó abiertamente su rebelión.

Lo que debe haber sido una disminuida esperanza de un rotundo apoyo criollo recibió el tiro de gracia durante el sitio de Cusco (5 y 8 de enero 1781). Cuando el insurgente se enfrentaba a una enconada defensa criolla, atrapada bajo una lluvia torrencial que duró días, el componente criollo del ejército rebelde se retiró llevándose la mayor parte del armamento. Se trató de un motín total, empeorado porque cuando los desertores regresaron a su base en Sicuani ― de hecho eran la milicia local de Tinta― anunciaron una contrarrebelión. Con sus ambiciones irreparablemente destruidas, Túpac Amaru lanzó represalias contra los criollos de Sicuani, de las que ninguno parece haber sobrevivido. Es aquí cuando los testimonios contemporáneos ― algunos provenientes del campo rebelde― subrayan que el caudillo ordenó a sus tropas no dejar vivo a un solo criollo e, irónicamente, a ningún mestizo, cuando anteriormente sus órdenes habían sido las de matar únicamente a los españoles peninsulares. Esta decisión distó mucho de sus anteriores pronunciamientos y decretos, en los que llamaba a sus “amados criollos” a unirse al estandarte rebelde, insistiendo en que representaba sus intereses. Si en parte se trató de una estrategia para reclutarlos, tal vez con la segunda intención de neutralizar a los criollos que se mantenían hostiles o dudosos de sus intenciones, también cabe la posibilidad de que tales frases no hubieran sido del todo insinceras.

Sin embargo, existen indicios de que el desencanto de Túpac Amaru con su identidad hispánica y sus “amados criollos” precedía a su rebelión. Su fracaso en el juicio por la sucesión al Marquesado parece haber mermado su aprecio por el sistema judicial español. Posteriormente él mismo admitió que su lucha fue en cierta medida motivada por “la poca justicia” que había recibido en Lima. Insistía, aludiendo al fallo no unánime de la Real Audiencia, en que su derecho a la sucesión había sido reconocido. Además, el litigio debió haber erosionado sus relativamente modestos recursos. Por una parte, la administración de la justicia era lenta y pesada, y por otra, parece que Túpac Amaru residió en Lima durante gran parte de 1777, lo cual en sí constituyó un costoso ejercicio al que se agregaron además los pagos a abogados y notarios.

A lo anterior debe añadirse el costo de oportunidad del abandono de su oficio de arriero durante ese lapso, aunque es posible que tales gastos hubieran sido sufragados en parte por algunos familiares. Quedan varias muestras de que trató de recuperar sus pérdidas: los recibos de impuestos por el mes de diciembre de 1777 indican que a su regreso al Cusco había llevado consigo unos 30,000 pesos de textiles. Sin embargo, en ese preciso momento el Virreinato fue objeto de una cantidad de importaciones sin precedentes, por lo que el mercado estaba saturado y, por ende, es posible que la mayor parte de las mercancías de Túpac Amaru no se hubieran vendido. Cabe agregar que a partir de 1778 y hasta el comienzo de la rebelión en noviembre de 1780, hubo un enorme incremento en el volumen de ventas de mercancías forzadas por parte de los gobernantes de provincia, siendo el Corregidor de Tinta, en la provincia de Túpac Amaru, uno de los causantes principales. Por este motivo, es muy probable que las mercancías traídas de Lima se quedaran sin vender o se vendieran a un precio risible. Sin duda esta clase de experiencias tiende a engendrar la alienación política.

Retornando al reclamo de Túpac Amaru II, sobre el Marquesado de Oropesa, los nobles cusqueños, organizado en la institución “Los Veinticuatro Electores del Alférez Real”, refutaron el reclamo de José Gabriel Túpac Amaru de ser “rama principal” de la descendencia inca, y la vehemente oposición de dicho Colegio a su rebelión. Después de la aplastante derrota del caudillo, los nobles incas no podían menos que negar su participación en la rebelión y proclamar su lealtad al Monarca. De hecho, varios nobles destacados habían apoyado con distinción la causa real, algunos de ellos pereciendo en batalla, sobresaliendo el noble cacique de Oropesa, Pedro Sahuaraura, quien murió en los tempranos días del conflicto en la quema de la iglesia de Sangarará. Tal evidencia se constata en la objeción que estos interpusieron durante el juicio entre José Gabriel Túpac Amaru y Diego Felipe Betancur Túpac Amaru, en el que cada cual reclamaba ser descendiente de la nobleza inca y, por consiguiente, sucesor por derecho al Marquesado de Oropesa. Tras la muerte de Betancur, Vicente José García, hijo político del primero, se convirtió en su adversario, loss mismos electores compartían la antipatía de Túpac Amaru por García. Cuando en 1783 el Corregidor del Cuzco pidió a los electores presentar confirmación escrita de su nobleza, estos declararon que les era imposible cumplir con la demanda, ya que García los había engañado para separarlos de sus títulos, También agregaron que aun antes de la rebelión habían informado a la Corona que José Gabriel Túpac Amaru no tenía derecho a llevar la mascapaicha. El que la utilizara durante el curso de la sublevación equivalía a un sacrilegio, pues se apropió de su símbolo más sagrado.

La intervención de los electores en el pleito a favor de Betancur y su consecuente rechazo a las pretensiones de José Gabriel fueron categóricos. Aparte de poner en duda su autenticidad como cacique, los electores subrayaron que Túpac Amaru era forastero, provinciano, mestizo e hijo de un don nadie y de una “india” del común.

Hasta su identidad como “cacique de pueblos” ―en todo caso un cargo modesto― fue puesta en duda por los electores; en efecto, Túpac Amaru había sido cesado en su cargo por el Corregidor de Tinta en 1778 ―este era el meollo de su disputa con Esteban Zúñiga, quien por un tiempo ocupó interinamente el cacicazgo―. Rechazado por la elite indígena, Túpac Amaru no parece haber corrido mejor suerte a manos de la elite criolla, muy aparte del trato que le dieron los jueces de la Real Audiencia. El mismo Túpac Amaru admitió que fue tratado con burla, ignorado, amenazado y vejado por sucesivos corregidores de Tinta. En los primeros días de la rebelión intentó congraciarse con los Ugarte, con el Obispo del Cusco y con el prestigiado cacique del cercano Coporaque, Eugenio Sinanyuca; ninguno de los cuales parece haberle prestado atención, al menos públicamente. Túpac Amaru no logró despertar el reconocimiento ni el respeto a los que se creía con derecho en virtud de su ascendencia inca. Simple y sencillamente, su muy particular percepción de su propia identidad no fue reconocida en la esfera pública.

Túpac Amaru no solo trató de infiltrarse en la nobleza, sino que trató de pasar completamente por alto al colegio electoral. Mientras que existen pocas dudas de que era descendiente de incas, no hay pruebas de que perteneciera a ninguna panaca o “casa”; de haber sido así, lo más seguro es que hubiera tratado de lograr preeminencia a través del colegio electoral. De hecho, aun antes de la Rebelión su propia identidad multifacética se convirtió en una amenaza contra la identidad individual y colectiva de los electores y, por consiguiente, contra la de todos los nobles incas sobrevivientes de la ciudad y cercado del Cuzco.
CONCLUSIONES:
Con esta información, se pretende dar a entender, que tras la lucha de Túpac Amaru por defender a los andinos, de los diversos abusos cometidos por los invasores, también, existieron, asuntos personales, por los cuales luchaba, asimismo, Túpac Amaru II, imaginaba por entero una nueva comunidad. Su visión emanaba del mismo pasado dorado, pero se enfocaba hacia adelante, a un futuro diferente controlado por los colonizados, quienes en lo sucesivo estarían en libertad de construir un nuevo incario. La nobleza inca veía su futuro en base al “futuro pasado”. Mientras Túpac Amaru buscaba una transformación.

LOS ÚLTIMOS INCAS DE VILCABAMBA


A la muerte de Manco Inca en 1544, la Mascapaicha quedó por repartirse entre sus tres hijos: Sairi Túpac, Túpac Amaru y Titu Cusi Yupanqui, heredando la borla en primer lugar Sairi Túpac.
SAIRI TÚPAC:
El virrey Andrés Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete, lo invitó a ir a Lima para entrevistarse con él, contestándole el joven inca con seis indios mensajeros, se hicieron los tratos del caso y Sairi Túpac aceptó ir a Lima. El joven inca entró a Lima en el anochecer del 5 de mayo de 1558 con un sequito de 500 indios principales, salieron a recibirlo el virrey Hurtado de Mendoza y la Audiencia, también varios funcionarios.
En el palacio virreinal le prepusieron hacerse vasallo de emperador Carlos I, cosa que el Inca aceptó exponiendo que lo hacía para propiciar el buen trato a los indios y que se acabaron, en lo posible, los abusos contra estos. después retornó a Jauja, luego a Huamanga, llegando al Cusco, se bautizó y tomó el nombre de Diego, luego pasó a vivir al palacio de Yucay, pero allí lo sorprendió la muerte en 1560.

TITU CUSI YUPANQUI: El inca cronista.
Cuando conoció la muerte de Sairi Túpac, el príncipe Titu Cusi Yupanqui, desplazando a su hermano Túpac Amaru, aquién encerró en el acllahuasi de Vilcabamba-se autoproclamó inca de los Cuatro Suyus, mostrándose rebelde en grado sumo, se constituyó en el terror de los mercaderes viajantes. Más de diez años permaneció en esta agresividad actitud. Su desgracia era no contar con demasiados guerreros, por estar todos los territorios repartidos y vigilados por los españoles.
El nuevo virrey, Diego López de Zuñiga, conde de Nieva, no consiguió someterlo, su sucesor Lope García de Castro, que solo tuvo título de gobernador, tampoco lo logró. Sin embargo, cuando Fray Marcos García y el mestizo Martín Pando visitaron al Inca en Vilcabamba, el monarca les dictó una relación sobre cómo él entendía la historia de los incas y la conquista (invasión) española, la que otorgó como Diego de Castro Titu Cusi el 06 de febrero de 1570. Era el nombre con el que se había dejado bautizar en el pueblo de Rayangalla, por los frailes agustinos, el 28 de agosto de 1568.
Lope García de Castro, fue reemplazado por el virrey Francisco de Toledo. Este último escribió una carta al inca, el 16 de octubre de 1571, invitándolo a salir y entrevistarse con él, pero Titu Cusi nunca lo contestó; murió con vómitos de sangre en el pueblo de Pucyura. Los indios exigieron al único agustino que había quedado en Vilcabamba, fray Diego Ruiz Ortíz, que lo resucitara, pero como no pudo hacerlo, lo mataron cruelmente.
Indignado el virrey Toledo, por el hecho de que el Inca no le contestaba, tomándolo a desaire y culpándolo de la muerte del mensajero Atiliano de Anaya, le declaró la guerra ignorando su deceso. Entonces fue que los guerreros de Vilcabamba, al encontrarse acéfalos, proclamaron inca a Túpac Amaru sin noticiar a nadie de ello.

TÚPAC AMARU: Fin de la resistencia incaica.
Muerto Titu Cusi Yupanqui, fue proclamado nuevo inca Túpac Amaru, y es a fines de octubre de 1571 que se conoció la verdad, pero el virrey Toledo siguió con su plan de ataque a los incas.
Pregonó la campaña el Domingo de Ramos de 1572. Nombró por capitán general a Martín Hurtado de Arbieto, quien quedó a mando de todo. Hurtado de Arbieto partió de la ciudad del Cusco en mayo o junio de 1572. Al frente de sus hombres entró en el pueblo de Yucay y tomó el puente de Chuquichaca, sobre el río Vilcamayo. El héroe de la resistencia en aquel lugar fue un capitán del inca al que la historia recuerda solamente como Huallpa, quien murió causando admiración entre sus enemigos españoles. Se asedió luego la fortalecilla de Huaina Pucara, la que se capturó el 21 de junio, siguiéndose a Panguís, donde se halló una resistencia más decidida. Finalmente, sin embargo, Hurtado de Arbieto entró en Vilcabamba que fue tomado el 24 de julio.
Túpac Amaru escapó hacia los Manaríes en unión de sus mujeres e hijos, protegido pos unos pocos guerreros. Se lanzó en su persecución el capitán Martín García de Loyola, pero los guerreros incaicos lograron defender la retirada de su soberano. Sin embargo, con mucho esfuerzo los españoles consiguieron romper el frente y atravesar un caudaloso río, alcanzando a Túpac Amaru con sus mujeres e hijos, tomando a todos sus prisioneros.
Llevado cautivo al Cusco, Túpac Amaru fue condenado a muerte por traidor a la Corona, por rebelde y por no haberse rendido a tiempo. Lo de la traición se explicó porque su hermano Sairi Túpac había jurado vasallaje al emperador Carlos I y se entendía que lo había hecho en nombre de todos los príncipes incaicos.
Se le decapitó en la Plaza Mayor del Cusco en 1572, con la muerte de Túpac Amaru terminó una guerra de resistencia que había durado 36 años desde que Manco Inca la iniciara sublevándose en el Cusco contra Hernando y Gonzalo Pizarro.
Los incas de Vilcabamba cerraron con verdadero broche de oro la guerra andina del Perú. No hay otro caso similar en América. La muerte de Túpac Amaru significó un baldón en la actuación política del virrey Francisco de Toledo, quien en su mentalidad estricta y rigorista, se negó a remitirlo prisionero a España.

RESISTENCIA ANDINA (MANCO INCA)


Mucho me place lo que dices y hallarte con tan buena disposición para echar fuera esta gente de Quito, y has de saber que yo no he venido de Xauxa por otro afecto sino para impedir que ellos te hicieran daño, y librarte de su esclavitud, y puedes creer que yo no vengo para provecho mío, porque estaba yo en Xauxa seguro de tener guerra con ellos, y era excusado el trabajo de hacer tan larga y difícil jornada, pero sabiendo los agravios que te hacían quise venir a remediarlos y desfacerlos, como me lo mandaba el Emperador mi señor. Y así puedes estar seguro de que haré en favor tuyo todo lo que me parezca conveniente, y también para libertar de esta tiranía a los del Cuzco” Texto escrito por el secretario de Pizarro y cronista, soldado español Pedro Sancho de la Hoz.

Con el tiempo, Manco Inca se desengañó de los españoles: no eran dioses, eran hombres con virtudes pero también con defectos imperdonables. Uno de ellos era su ambición por el oro. Por obtener el metal dorado extorsionaban a los andinos. Incluso a él le exigían dar oro continuamente. El día que no fue generoso con ellos, lo encadenaron, lo pusieron en una celda y lo trataron como un vil prisionero.
En consecuencia, Manco Inca, con el pretexto de traer unas estatuas de oro macizo que estaban en Lares, obtuvo un permiso de Hernando Pizarro, quien vuelto de España era Gobernador de Cusco. Solo así pudo escapar, una vez en libertad proclamó la resistencia, y que duró siete lustros.
El 3 de mayo de 1536, el Cusco amaneció cercado por miles de guerreros. Los españoles que no llegaban a 200, se sintieron perdidos. Más todavía cuando Manco Inca, con ánimo de neutralizar a los caballos, inundó los alrededores de la ciudad.
Hernando Pizarro, en esta situación, fue el máximo jefe de unos 200 españoles y de aproximadamente 30,000 indios aliados, mayormente cañaris, Chachapoyas, tarmas, huancas, Yauyos y chancas. Desesperados, los castellanos salían a combatir con Hernando Pizarro al frente. Los españoles solo retenían la Plaza Mayor y la casa de Hernán Ponce de León, todo lo demás había sido tomado por Manco Inca y sus guerreros. Entonces fue que, Hernando Pizarro, entendiendo que no había otra solución, decidió tomar Sacsayhuamán. Solo así podían salvar las vidas de sus hombres y seguir defendiéndose en la ciudad.
La toma de Sacsayhuamán se llevó a cabo el 16 de mayo de 1536. El éxito de la operación se debió a la situación desesperada de los españoles, al apoyo de otros indígenas y también a las escalas de madera, técnica desconocida para los indios, pero aprovechada por los castellanos.

EL FINAL DE LA RESISTENCIA:
Hernando Pizarro efectuó varias salidas con sus jinetes para capturar a Manco Inca, pero nunca lo pudo atrapar. Sin embargo Manco Inca, tenía dos inconvenientes: no todos sus guerreros le eran absolutamente fieles, pues había algunos que preferían su independencia regional, en segundo lugar, estaba la falta de provisiones, pues por causa de la guerra no se habían podido sembrar los campos ni llenar los depósitos. Manco Inca, para evitar morir de hambre inútilmente, empezó a licenciar a sus soldados. así empezço su retiro hasta Vilcabamba.


27/7/08

DUALIDAD POLÍTICA Y RELIGIOSA EN EL MUNDO ANDINO


Para entender la Dualidad en el mundo andino, es importante analizar en una primera etapa los mitos andinos, que llegaron a nosotros a partir de diversos cronistas

LOS MITOS:

El análisis de los mitos nos lleva a encontrar una constante "dualidad masculina" de sus divinidades, que puede transformarse también en una cuatripartición:

VIRACOCHA:

Para Cieza de León Viracocha era "...un hombre blanco de crecido cuerpo el cual en su aspecto y persona mostraba gran autoridad y veneración..."

Otros cronistas, nos dan a conocer sobre Viracocha lo siguiente:

PRIMERA PAREJA: Imaymana Viracocha (propiedades a las plantas, en su aspecto mágico-curativo) y Tocapu Viracocha. (tejidos).

SEGUNDA PAREJA: Ticsi Viracocha y Caylla Viracocha, relacionados con el cielo y se manifestaban por águilas y halcones (huaca: Urcos).

Estas dos parejas, nos dan a conocer un modelo de dioses duales masculinos andinos, los cuales estarían relacionados con los conceptos de: término y lindero; de complementariedad; de prácticas curativas; de orden; de trastorno, de oposición a lo establecido.

LA DIARQUÍA:

Se entiende por Diarquía, en el que dos personas, o dos entes jurídicos, ejercen el mismo poder con igual dignidad y autoridad.

MITOS:
Desde los mitos fundacionales del Cusco, dos son los hermanos Ayar que llegan y se instalan en Acamama. Ayar Auca, “el guerrero”, después que la vara mágica se incrustó en la tierra, vuela al lugar y se transforma en huaca o piedra sacralizada. Le sigue Ayar Manco con sus dos esposas, Mama Huaco (mujer libre y guerrera), y Mama Ocllo (mujer hogareña), las dos son el arquetipo de las mujeres andinas.


Los jefes y las autoridades andinas eran duales, no solo los curacas, sino también los generales de los ejércitos.

Para mayor fundamento, se presentan los siguientes análisis de diversos archivos escritos por orden de los virreyes y otros, referente a los curacazgos:

LOS LUPAQA:

En la investigación sobre la historia andina, una de las regiones mejor estudiadas y conocidas es la zona de Chucuito. El excelente documento de la Visita de GarciDiez de San Miguel, realizada en 1567, ofrece un amplio conjunto de conocimientos acerca de la región.

Los lupaqa se dividían en las parcialidades de Hanansaya y Hurinsaya; cada una gobernada por un curaca principal. Don Martín Cari lo era de los Hanansaya, y se sabe que gozaba de una mayor jerarquía, mientras que el curaca de Hurin era Martín Cusi.

LOS HUANCAS:

En 1582 se llevó a cabo una averiguación en la provincia de Jauja, a cargo del corregidor Andrés de Vega.

En dicha ocasión se reunie­ron el día 16 de mayo los curacas principales de las divisiones políticas: Francisco Apocusichac de Hatun Jauja; Carlos Lima Illa de Hurin Huanca, y Hernando Viza Alaya de Hanan Huanca. Ade­más se presentaron Francisco Cancaguala, Pedro Picho, Cristóbal Huayna Chongo y Pedro Cacamache, en calidad de segundas personas.

LOS COLLAGUAS:

En 1586, el corregidor de Collagua y de Cavaría Conde, en la provincia de Arequipa, Joan de Ulloa Mogollón, recibió orden del virrey de efectuar una relación de la provincia, y para su cumplimiento reunió en el pueblo de Yamqui Collagua a los señores naturales, curas doctrineros y españoles que residían en la región.

Para proceder con la averiguación estuvie­ron presentes los curacas y principales de los tres grupos indígenas: los Yamqui Collagua, los Lari Collagua y los Cavana Conde. Cada uno de estos grupos estuvo representado por curacas principales y secundarios de las respectivas mi­tades que los conformaban. En lugar de los dos gru­pos tradicionales, hallamos aquí tres divisiones sociales, cada una dividida en dos mitades. ¿Tripartición?

Se recogió la información de que los Yamqui Collagua y los Lari Collagua decían descender de un volcán nevado llamado Collaguata. Los Cavana Conde, en cambio, decían proceder del neva­do Gualcagualca y afirmaban haber llegado a esas tierras en calidad de invasores.


CONCLUSIONES:

Se puede afirmar, que en el mundo andino, existió la dualidad a nivel del Estado Inca, con la división de Hanan y Hurin, y a nivel de los gobernantes de cada huamanies o provincias, la diarquía se dio, teniendo un curaca principal y un secundario, esto en base a los documentos dejados por los españoles (descritos anteriormente).



24/7/08

LA REBELIÓN DE TÚPAC AMARU II

"Aquí no hay más complices que tu y yo, tú por opresor y yo por libertador, merecemos la muerte"
CAUSAS:
Se debió a una protesta contra los abusos coloniales, especialmente contra los corregidores, la mita minera, la mita obrajera, el tributo y los repartos mercantiles. (OJO). No olvidar los intereses comerciales que tenía Túpac Amaru II.
ACONTECIMIENTOS:
El 04 de noviembre de 1780, estalló la rebelión. Con ocasión de celebrar su cumpleaños el párroco de Yanaoca, Carlos Rodríguez, ofreció una comida en su casa y entre los invitados estuvieron José Gabriel Túpac Amaru y el abusivo corregidor de Tinta, Antonio de Arriaga y Gurbista. Terminado el banquete, antes del atardecer se retiró Túpac Amaru, haciéndolo poco después el corregidor, con sus dos esclavos negros. Pero cuando éste retornaba al pueblo de San Bartolomé de Tinta, ya al ocaso, estando en el paso de Hilayhua, le salió al encuentro Túpac Amaru II y lo apresó, llevándolo cautivo a Tungasuca donde le ahorcó seis días después, el 10 de noviembre de ese año.
A continuación el caudillo hizo un ejército de andinos en el que también había unos pocos blancos, algunos mestizos y poquísimos negros. Con este ejército armado con palos y piedras pasó a Pomacanchi y saqueó su obraje, siguió a Quiquijana y quiso capturar al corregidor Fernando Cabrera, pero este había escapado sabiendo la proximidad de los alzados.
Túpac Amaru, retornó a Tungasuca, saqueando en el viaje el obraje de Parapuquio, dedicándose luego a escribir cartas comprometiendo a las provincias e invitando a los dirigentes a la rebelión. Cerró esta pequeña etapa con un acto que ha pasado desapercibido. El 16 de noviembre de 1780, estando en el santuario del Señor de Tungasuca, el Cristo de los Arrieros, proclamó la libertad de los negros. De este modo, habiendo extinguido la servidumbre de los indios, luego anuló la esclavitud de los melanodermos. Que sepamos, fue el primero que abolió la esclavitud negra en América.
Enterado de todo esto el corregidor del Cusco, Inclán Valdez, tomó a su cargo la defensa de la ciudad y levantó un ejército cuyo mando confió a Joaquín Valcárcel, corregidor de Pacajes, a quien invistió como comandante mayor, Túpac Amaru, que tenía un ejército de unos 6,000 individuos, de los que solo 500 tenían fusiles y escopetones viejos, respondió haciendo tomar el pueblo de Acomayo.En represalia salió del Cusco el coronel Tiburcio Landa con el ya citado Fernando Cabrera, corregidor de Quiquijana, pasando a este último lugar en busca del rebelde. Porque no lo hallaron, siguieron a Sangarara, pero allí salió Túpac Amaru con su gente y los rodeó, obligándoles a refugiarse en la iglesia, incendiando luego el templo con todos sus defensores adentro. Murieron allí, Landa, Cabrera y los curacas Pedro Saruaraura y Ambrosio Chilli Túpac, aliados de los españoles. Sangarara fue la gran victoria de José Gabriel Túpac Amaru. Ocurrió el 18 de noviembre de 1780.
Entusiasmado con el triunfo marchó a las provincias del sur. Quería levantar los ánimos, reclutar gente y regresar para tomar el Cusco. Estuvo en Chumbivilcas, Velille, Condesuyos, Caylloma y Malpa, al atravesar La Raya ingresó en el territorio del virreinato del Río de la Plata. En todos estos lugares encontró la adhesión de sus habitantes, engrosando su ejército cada vez más.
Anuló los impuestos e instó a rebelarse contra el mal gobierno, informó que era dueño de Paucartambo y Urubamba hasta Chucuito y Puno. Pero tenía que regresar para capturar la ciudad del Cusco.
Llamado por su esposa, Micaela Bastidas, que veía el peligro dela llegada de refuerzos desde Lima, emprendió el tornaviaje a Tungasuca, donde tenía centrado su cuartel general. En Tungasuca, reorganizó su ejército, fabricó cañones, entregó machetes y cuchillos, pero no tenía escopetas para repartir. En eso llegó al Cusco desde Lima el coronel Gabriel de Avilés.
El cerco del Cusco tuvo lugar desde el 2 al 09 de enero de 1781. No pudo durar más porque todo se confabuló contra Túpac Amaru. El día de año nuevo, llegó el coronel Gabriel de Avilés con refuerzos de Lima, no acudió a tiempo Diego Cristóbal Túpac Amaru que había estado sitiando Paucartambo; se dejaron ver los contingentes indios de los curacas Pumacahua, Choquehuanca y Rosas, leales a la corona española; se hablaba de la llegada de un ejército enviado por el virrey de Buenos Aires, era inminente la llegada de otro ejército enviado por el virrey de Lima. Otros dicen que el caudillo se decepcionó porque no se les plegaron los indios de la ciudad del Cusco.
Lo cierto fue que al mediodía del 10 de enero comenzó a percibirse su retirada al sur. Sus tropas estaban mal organizadas, mal armadas, mal comidas. Emprendió el camino de Tinta, Urcos y Checacupe. Empezaron las deserciones. Al Cusco llegó el ejército enviado por el virrey de Lima; el jefe de este ejército era el mariscal José del Valle y Torres, el visitador Antonio de Areche era el representante plenipotenciario del virrey y el oidor Benito de Matalinares su asesor legal para todo lo que requería justicia.
El ejército español estaba dividido en seis columnas, un cuerpo de reserva y una fuerza de artillería. Las columnas fueron alcanzando a las tropas desorganizadas de Túpac Amaru, derrotándolas en distintos puntos y ajusticiando a sus capitanes.; había muchos prisioneros, abundaban los desertores, se hablaba del gran castigo.
El alcance final fue en Checacupe, en abril de 1781, siendo allí, junto al río Vilcanota, derrotado el caudillo. Este cruzó el río a nado y escapó. Pasó al pueblo de Langui, pero allí un partidario suyo lo traicionó y apresó el 06 de abril. También fue apresada su esposa Micaela Bastidas y sus hijos Hipólito y Fernando, escapando temporalmente Mariano, el otro hijo. Entregados al mariscal José del Valle, este los llevó al puente de Urcos, donde a su ver los puso en manos del visitador Areche.
EL FIN DE LA REBELIÓN:
El 14 de abril entró Areche con sus prisioneros en el Cusco. Los soldados reales formaban en las orillas de las calles con sus fusiles y bayonetas. A Túpac Amaru se le depositó en el antiguo colegio de los jesuitas. Soberbio en el calabozo e impávido en el juicio, a todos admiró su personalidad, pero harto del interrogatorio y negándose a delatar a sus simpatizantes del Cusco llegó a decirle a Areche con voz tan firme como alta “Aquí no hay más cómplices que tú y yo; tú por opresor; y yo por libertador, merecemos la muerte”.
Ante su insistente negativa por confesar, el 15 de mayo de 1781 se le condenó a muerte. El 16 se le levantó la excomulgación en la que había incurrido por rebelde a la Corona, para que así pudiese confesarse y comulgar. El viernes 18 de mayo se cumplió la sentencia. Fue en la Plaza Mayor del Cusco, viernes, a las diez de la mañana se inició el acto, en un tabladillo levantado en el centro de la plaza se ahorcó primero a Verdejo, Castelo y Bastidas, jefes revolucionarios, luego al negro Oblitas, quien ahorcó al corregidor Arriaga.
A continuación, a Hipólito Túpac Amaru, hijo de José Gabriel, y a Francisco Túpac Amaru, su tío, también se les ahorcó, pero antes se les cortó la lengua. Los siguió Tomasa Tito Condemaita, cacica de Acos, inmediatamente después, once de la mañana, subió al caldaso Micaela Bastidas.
Al final de todo, fue la ejecución de José Gabriel. Le cortaron la lengua, luego lo bajaron del patíbulo y lo tendieron en el suelo delante de la iglesia de la Compañía. Lo ataron con correas a cuatro caballos con sus jinetes mestizos y, a una orden, los equinos se dispararon. Pero no ocurrió el descuartizamiento y se tuvo que repetir la operación varias veces con el mismo resultado. Areche se sintió incómodo y, para apresurar el final, ordenó que se le cortara la cabeza. Sacó el verdugo su hacha y procedió al degollamiento.
Solo se salvaron de morir Mariano y Fernando Túpac Amaru, hijos de José Gabriel. El primero por caer prisionero poco después, y el segundo, por ser un preadolescente. Se les remitió cautivos a España, naufragando el San Pedro Alcántara, barco que los conducía, frente a las costas de Peniche, en Portugal, pero sobrevivió Fernando, quien poco después pereció en España víctima de una enfermedad.
CONSECUENCIAS DE LA REBELIÓN:
Ø Creación de las intendencias en el Perú. Significando la supresión de los corregimientos, significó una victoria sobre los abusos del corregidor y el final de expoliaciones tales como la doble y triple cobranzas del tributo, el soberano de los mitayos y la clausura definitiva del reparto mercantil.
Ø Creación de la Real Audiencia del Cusco en 1787. Se creó para aliviar a los indígenas (andinos) de la sierra sur peruana, evitándoles bajar hasta Lima en su búsqueda de la justicia.
Ø Los esclavos negros eran marcados a fuego en el rostro, hombros, pecho o espalda por cada nuevo amo que los adquiría. Esta costumbre se suprimió en 1784 y no se volvió a usar en el Perú, considerándose su prohibición otra consecuencia de la rebelión tupacamarista.
Ø En 1787 se abolió el cargo hereditario de curaca y se prohibió el uso de la vestimenta real incaica, la exhibición de toda pintura o iconografía de los Incas.
Ø El saldo de la gran rebelión fue el más impactante de la historia colonial de levantamientos, más de cien mil muertos de una población de 1.2 millones de personas, lo cual provocó de inmediato un colapso demográfico en el sur andino. Hay que dejar en claro que gran parte de las bajas no se produjeron durante las batallas, sino en la rebelión española posterior que duró varios años.
Ø Se aplicó el quintado que consistió en ejecutar a cada quinto hombre en las aldeas donde se apoyó a Túpac Amaru II. Las penas contra los criollos fueron más leves, en un afán por reconciliar a la corona con dicho grupo que ya estaba enemistado desde las reformas borbónicas.
La rebelión de José Gabriel Túpac Amaru, fue la más importante que sacudiera el virreinato peruano en el siglo XVIII. La Corona apreció el peligro que habían corrido sus posesiones en esta parte de América y se apresuró a enmendar errores, por lo menos los más evidentes. Pero desde otro ángulo. España aumentó sus tropas en el Perú y ello retardó notablemente nuestra "independencia".

LA REPÚBLICA DE INDIOS (ANDINOS)

Esta república se subdividió en tres grupos claramente definidos:

a) INDIOS NOBLES: eran en primer lugar, los descendientes de los incas y, en segundo lugar, los curacas. Los primeros vivían integrados en sus panacas gentilicias, asentados mayormente en la ciudad del Cusco y alrededores, conservaban el prestigio de su sangre real, algo de oro y poder solo entre los de su raza. Vivían en moradas propias, calzaban el uso ancestral. Sin embargo poco a poco fueron añadiendo prendas españolas a su atuendo. Moraban en los barrios de la ciudad (Belén, Santiago, Santa Ana, San Cristóbal y San Blas) y eran alcaldes, alféreces y regidores de sus cabildos. Se casaban con mujeres de otra panaca, tenían algunas propiedades rurales, también poseían ganados, solían otorgar testamento y se enterraban en lugares preferenciales en las iglesias.

El saberse descendientes de los incas fue su mayor lazo de unión, empero dieron pie a que subsistieran las antiguas desavenencias políticas, vale decir, no perdonando las enemistades ancestrales, comportándose en ocasiones como verdaderos adversarios.
En similar situación estuvieron los curacas, pero en distinto plano, teniendo muchos privilegios y prerrogativas.
b) INDIOS PRÓSPEROS: constituyeron un grupo intermedio ente los indios nobles y los indios del común. Nunca fueron opulentos, pero si solventes frente a los indios del común. Fueron artesanos (tejedores, carpinteros, ceramistas, plateros, pintores, escultores, curadores) y mercaderes (no siempre mercaban por dinero, preferentemente permutaron lana, algodón, ropa, chaquira, maíz y pescado seco).
Unos y otros, carecían de tierras, moraban en la ciudad y vivían de lo que ganaban de su trabajo. Vestían y llevaban el cabello cortado al uso español pero lo hacían para no ser identificados por su traje o peinado y, a raíz de ello, devueltos a sus pueblos en calidad de tributarios. De este modo, ocultaban su procedencia, alegando que habían sido traídos a la ciudad siendo muy pequeños y que no tenían noticia de su ayllu, curaca ni corregidor. La consecuencia era simple: se quedaban en la ciudad.

c) INDIOS DEL COMÚN: eran los tributarios o indios de encomienda que vivían en las “reducciones” toledanas. Guaman Poma los retrata hablando únicamente el quechua, vistiendo prendas populares del Ande y calzando ojotas de cuero de llama. Son agricultores, si bien en particular saben hacer de todo. Registrados por el cura en los libros parroquiales, vigilados por el curaca y gobernados por el corregidor, fueron los mitayos y obrajeros quienes soportaban el peso de la abusiva economía colonial.

EL VIRREY TOLEDO EN EL CUSCO


La gestión del virrey en el Cusco, se sintetiza de la siguiente manera:

a) Fundó y erigió la Parroquia del Apóstol Santiago el Mayor, sobre el barrio incaico de Chaquilchaca.

b) Confirmó las parroquias ya existentes y redujo a los indios (andinos) en ellas, dictando ordenanzas para su mejor ejecución.

c) El 30 de julio de 1571, con acuerdo del Cabildo de la ciudad, proveyó auto, para hacer la guerra a Túpac Amaru, que estaba en los interiores de Vilcabamba.

d) Formó un pequeño ejército, para capturar a Túpac Amaru, logrando detenerlo y ordenó su ejecución, hecho que se realizó en la misma plaza principal de Cusco. Los familiares y allegados de Túpac Amaru, fueron deportados, murieron casi todos en cortísimo tiempo, por el maltrato.

e) Para consolidad posesión en Vilcabamba, por provisión de 30 de julio de 1572, dio título de Gobernador, Capitán General y Justicia Mayor, a don Martín Hurtado de Arbieto, con facultad para fundar pueblos.

f) Instituyó en forma general el REGIMEN DE LAS REDUCCIONES, para la zona y todo el reino.

g) El 03 de agosto de 1571, ordenó la conducción de agua de consumo para Cusco, desde el arroyo grande de Chinchero.

h) Reglamentó la actividad de los regatones o revendedores, y señaló sanciones para los infractores. Prohibió a los regatones, que fiaran bajo prenda a los indígenas.

i) Ordenó y mandó que no haya en la ciudad del Cusco, más de cuatro procuradores, elegidos por la ciudad y ninguna otra persona que lo pueda usar.

j) Dispuso que los oficiales mecánicos, más sastres, zapateros, herreros, albéitares y herradores, tengan arancel en su puerta, para no hacer cobros indebidos.

k) Reglamentó la venta común de la chicha, para evitar borracheras de indios, negros y mulatos, considerando que todas las idolatrías se hacen borracheras.